Trieste (Italia) es una ciudad fronteriza, fruto de una encrucijada de culturas tan dispares como la eslava, la alemana y la italiana. Capital de la región septentrional que lleva por nombre Friuli Venezia Giulia, hay quien la ha definido como “un apéndice de germanidad en la península Itálica, una urbe de alma italiana y semblante austriaco”. Y es una buena definición.

En Trieste se habla friulano, una lengua cuyos sonidos evocan una mezcla de italiano y alemán. Fueron esos italianos provenientes del norte, en el límite con Austria, quienes precisamente dejaron sus huellas culturales no solo en el idioma sino también en la gastronomía, en la música y en todas las artes que han dado forma a esta ciudad tan peculiar e inspiradora.

En su historia está el haber sido un importante puerto franco y cuna de artistas: por sus cafés han pasado Italo Svevo, Stendhal (fue cónsul en Trieste), Claudio Magris (triestino universal) o James Joyce. Es famoso por su café (Illy es una marca local que funda la Universidad del Café); su vino blanco; sus estudios cinematográficos y su talante abierto.

Italianos, germánicos, eslavos, judíos, albaneses, griegos, y otros más han ido dejando poso en esta ciudad que durante siglos ha sido un crisol de pueblos. Esta particular riqueza e idiosincrasia fue la causante de que, a finales del siglo XIX, Trieste contara con una floreciente burguesía ilustrada que aportó a la ciudad un esplendor económico y cultural que aún hoy se puede apreciar deambulando por sus calles, mezclado con cierto aire decadente.

El pasado mes de mayo, ANICC tuvo la oportunidad de conocer de primera mano esta ciudad y realizó una incursión en las industrias creativas de Trieste, formando parte del equipo navarro que participa en el programa intereuropeo Cre:Hub Interreg Europe.

Descubrimos que la innovación y las nuevas tecnologías aplicadas a campos como el patrimonio histórico, las industrias creativas o el turismo han sido una parte fundamental del desarrollo cultural de la ciudad de Trieste y la región de Friuli Venezia Giulia. En concreto, Trieste destaca por su industria cinematográfica y su capacidad de generar crecimiento a través de la gestión del ingente patrimonio histórico con que cuenta esta zona. Nuevos campos de negocio y desarrollo del sector que sin duda debemos explorar desde nuestra perspectiva en Navarra.

En esta ocasión queremos mostraros tres ejemplos de buenas prácticas que constituyen un ejemplo de visión amplia a la hora de apostar por el binomio nuevas tecnologías, talento creativo y gestión del patrimonio.

Experiencia de la ‘Trieste Film Commission’

 

Grabar una película aquí puede costar aproximadamente 9 millones de euros. En California, la misma película costaría cuatro veces más. La película “The invisible boy” iba a grabarse en Irlanda, pero se hizo aquí. El director nunca se había planteado grabar en Trieste, pero se le hizo una propuesta y ya desde la primera impresión quedó fascinado con el lugar y pensó que, no solo grabaría parte de la película aquí, sino que la grabaría entera. Quedó impactado por la fuerza del lugar y por la naturaleza realista y orgánica del emplazamiento junto al mar. Los guionistas también se desplazaron a la ciudad antes de escribir la historia y fue así como Trieste se convirtió en un personaje más de la película. Para la postproducción se alquilaron naves y almacenes junto al puerto.

En términos monetarios, la película recibió una subvención de 150.000 euros (beca). El impacto económico que repercutió positivamente sobre la ciudad ascendió a cerca de un millón y medio de euros.

Federico Poillucci (Director de la Film Commission desde su creación e impulsor del proyecto desde 1999)

Soy un soñador que, a la edad de 26 años, cuando nació la Film Commission, vio cómo el proyecto en el que llevaba tiempo trabajando, se hacía realidad.

Me gustaría que la empresa cinematográfica viniera a grabar a Trieste 200 ó 300 días al año, ese es mi sueño a día de hoy. Ser competencia con los escenarios de Roma, también me gustaría, claro que sí. Y llegar a convertirnos en “la ciudad del cine”, ser una referencia integral donde no hagan falta estudios porque la ciudad sea en sí misma un escenario en toda su extensión.

Nuestras fortalezas se basan en el exclusivo emplazamiento que ofrecemos pues no existe otro lugar similar y cerca del mar en más de 150 km. Otra cuestión que valoran los inversores es el precio: venir a grabar a Trieste es más barato que hacerlo en otros lugares más caros como Roma o Venecia.

Experiencia de la Fondazione Aquilea y emplazamiento arqueológico de Aquilea

Es la Fundación que se encarga de restaurar, custodiar, mantener y difundir el legado de la ciudad de Aquilea, que posee tesoros arqueológicos reconocidos por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, según se estableció en 1998. Actúa como gestor estratégico para el desarrollo cultural, turístico y de patrimonio de la región. La Fundación maneja tanto los fondos de la entidad como lo que se recauda a través de donaciones.

La ciudad romana de Aquilea es una de las más grandes y mejor conservadas del mundo. Abarca el periodo romano y el periodo de la era cristiana y aglutina el legado espiritual de la región de Aquilea, representadas físicamente en la Basílica y la torre.

El Museo Arqueológico Nacional exhibe una muestra de los mosaicos encontrados en la zona que sirven para conocer cómo eran las casas de la época romana y cómo era la vida de las personas, según sus espacios. Está estructurado en niveles según las distintas épocas, lo que aporta mucha información de la vida en aquella época.

Impresiona la Basílica Episcopal, con un fascinante mosaico que recubre el suelo y abarca cerca de 650 m2 y una cantidad importante de obras de arte del cristianismo temprano.

Cristiano Tiussi  (Director de la Fundación Aquileia e impulsor del proyecto global de desarrollo arquitectónico)

Estamos construyendo un gran proyecto que cada año crece y suma nuevas parcelas a algo grande que tiene que ver, más allá de la gestión, con nuestra cultura y nuestro legado. Parte importante de nuestro trabajo es ser capaces de seleccionar qué incluir en el museo, dada la gran cantidad de hallazgos arqueológicos que se producen regularmente. Otra parte fundamental es convertir este lugar en un espacio rentable que año tras año siga siendo capaz de atraer interés, visitantes y fondos. La clave es tener una perspectiva global que no se vea limitada por las cifras, así como ser capaces de planificar con detalle cada actuación y contagiar nuestro interés por el desarrollo del patrimonio.

Experiencia del Friuli Innovazione Incubator

Se trata de un centro para la innovación y el emprendimiento situado en Udine y fundado por su universidad en 1999, con la intención de aunar los conocimientos académicos con el sector creativo, innovador, económico e industrial de la zona de Friuli Venecia Giulia. El centro se integró en el año 2004 en el parque de la Ciencia y la Tecnología y ofrece formación en emprendimiento, nuevas tecnologías, espacio para los negocios y el intercambio de experiencias.

Claudia Baracchini (Diseñadora de proyectos e impulsora de proyectos de Friuli Innovazione Incubator)

La creatividad es la clave para el desarrollo de los nuevos negocios hoy en día. Ese es el aporte de valor que potenciamos aquí. La mitad de los planes de negocio seleccionados en este centro están directamente relacionados con el arte y la creatividad. La clave es una aproximación multidisciplinar que permita hacer de la creatividad algo rentable y sostenible en el tiempo, desde el punto de vista económico.

Todo un ejemplo, el de Trieste, acerca del impulso creador para aunar pasado, presente y futuro.